“El Talibancillo” controla la plaza


Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo” o T-52 tiene predominio y control de la plaza que representa Cancún, y dirige sus operaciones delictivas, que han sacudido e impactado a la ciudadanía, desde hace meses, pues su presencia no es reciente, porque ya lleva mucho tiempo operando aquí.
Se ha encargado de la conversión de los miembros de la narcocélula de “Los Zetas” a las filas del Cártel del Golfo, tal y como lo describe la narcomanta que fue colocada este domingo en el puente del bulevar Colosio.
La presencia del Cártel de Sinaloa, en medio de la conversión de miembros de “Los Zetas” al Cártel del Golfo, revela otra pugna del narcotráfico que abre un riesgo mayor, porque revela la alianza de “Los Pelones” con el segundo grupo delictivo. Y anticipan un cuadro criminal, que ha puesto a las corporaciones policíacas de los tres niveles de gobierno en alerta, debido a los señalamientos directos que anunciaron públicamente.
Las acciones de “El Talibancillo” en esta plaza, se conocen desde tiempo atrás, pues aquí instaló varias operaciones de lavado de dinero, como un operador de la narcocélula de “Los Zetas”.
Cabe señalar que su radio de acción abarcó zonas de San Luis y Zacatecas, pues junto con su hermano Iván Velázquez Caballero (a) “El Talibán”, actualmente detenido, controlaron y operaron en esas plazas, luego de salir huyendo de Cancún, ante el acoso que implementó El Ejército en su contra.
Pero en Cancún tuvo bajas severas en su equipo que se encargaba de desarrollar y operar sus negocios en el proceso del lavado de dinero.
Uno de ellos fue el 5 de septiembre del 2012 cuando el empresario Joseph Vilet Castro fue víctima de un atentado, en la avenida Náder, cuando salía de la Notaría Pública número 6, resultando malherido, posteriormente fue trasladado a San Luis Potosí.
Joseph Vilet Castro murió, el 16 de septiembre, confirmaron sus familiares de San Luis Potosí y con ello se convirtió en una ejecución, el sangriento atentado a manos del crimen organizado, en donde también resultó lesionado el abogado Rogelio Herrera Herrera que se encontraba junto con él y de donde huyó como pudo el abogado penalista Carlos Góngora.
Vilet Castro, como empresario se dijo desde ese momento, realizó operaciones con recursos de procedencia ilícita. Y el 16 de septiembre la familia confirmó la muerte, al señalar que “luego de permanecer más de 10 días en terapia intensiva intentando salvar la vida tras sufrir un ataque armado del que fue víctima en la ciudad de Cancún Quintana Roo”. Así lo dieron a conocer en los medios de comunicación de San Luis Potosí los parientes de la víctima del violento ataque.
Esa baja fue significativa para Daniel Velázquez Caballero.
Y se dio a conocer que Vilet Castro fue pieza muy importante en la ciudad, por su vinculación con operaciones realizadas con recursos de dudosa procedencia. Y que intentaba “cerrar negocios” con Herrera Herrera, abogado que ha sido señalado en diversas ocasiones por sus vínculos con grupos delictivos, y con el abogado penal, Carlos Góngora, cuando fueron atacados por un comando fuertemente armado.
Y esa fecha se dio a conocer que la ejecución fue parte del movimiento estratégico del crimen organizado, que anticipaba el recrudecimiento de la lucha por la plaza en Cancún entre narcocélulas del crimen organizado.
Y la respuesta fue clara y contundente.
Porque el 30 de septiembre del 2012 se registró una doble ejecución, cuando casi decapitados y encintados de los ojos, manos y pies, fueron encontrados los cuerpos de dos hombres ejecutados la mañana del domingo a la altura del kilómetro 25 de la Zona Hotelera de Cancún.
Uno de los cuerpos tenía marcado en el abdomen del lado derecho, un signo de pesos hecho con un cuchillo o navaja.
Entre los dos cuerpos, posteriormente identificados como los hermanos Tomás Hernández Torres y Juan Carlos Hernández Garza, la firma de la acción criminal fue en el “narcomensaje” que decía: “Los Talibanes C. D. G.”.
Esta doble ejecución se adjudicó al grupo que es comandado por Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”, hoy con clave T-52, ahora ex integrante de “Los Zetas” y actualmente líder del Cártel del Golfo en Cancún.
Fue con este hallazgo, que en ese momento las autoridades de los tres niveles de gobierno temían en ese entonces que se desate una lucha por el control de la plaza entre “Los Zetas” y el Cártel del Golfo, al igual que ocurre en el norte del país después de que se diera una ruptura en la cúpula de “Los Zetas”.
Lo cual ya es una sangrienta realidad.
Con ello el Cártel del Golfo, de la mano de Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”, marcaba con sangre su predominio, ahora con esta narcocélula, y ya alejado de “Los Zetas” que durante mucho tiempo encabezó y operó bajo el sanguinario Cártel en la plaza de Cancún.
Siempre bajo la sombra de su hermano Iván, Daniel Velázquez Caballero ha sido discreto en su operatividad, en las plazas donde se le ha encomendado células delictivas, pues hasta la fecha no existe una fotografía de él, que haya sido dado a conocer por agencia de seguridad e inteligencia, ya sean mexicanas o extranjeras.
Por ello se hace más peligroso y efectivo su desplazamiento por cualquier punto de la república, e inclusive a cualquier otro país, dado que pocos lo conocen, lo que le ha valido ser el artífice del grupo criminal que heredó luego de la detención de su hermano en la ciudad de Fresnillo, Zacatecas.
“El Talibancillo” ha logrado convertirse en el heredero único de este grupo criminal que hoy controla Campeche y Quintana Roo, entre otras entidades del país, en donde se mueve siempre protegido por elementos policíacos de los municipios en donde se esconde.
Si bien, la célula del CDG, que opera el también conocido como T-52, ha logrado desplazar a “Los Zetas”, su aparición en esta plaza la ha vuelto a teñir de sangre, pues en cuerpos de inteligencia se sabe que el cártel de Sinaloa ha emprendido una cacería en su contra, dada la imperiosa necesidad que tienen éstos últimos de quedarse con la plaza de Cancún, en donde pretenden nuevamente controlar no sólo el jugoso mercado del narcomenudeo sino de la joya de la corona que es el aeropuerto y que hoy no se sabe a ciencia cierta quién la domina, dado que ha pertenecido por varios años al cártel de Los Beltrán Leyva.



 
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