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Lenta recuperación a un año de la psicosis


A mediados de marzo del 2009, el Sistema Nacional de Notificación y Vigilancia Epidemiológica emitió un reporte a todas las entidades federativas sobre el incremento en el número de infecciones respiratorias causadas por diversos agentes. Así se anunció la gripe porcina, se trataba, de una enfermedad atípica de la temporada que si bien pudo haberse manejado con una mejor información, el descuido y el desmesurado trabajo inadecuado del gobierno federal por las medidas extremistas que se tomaron y que difundió la Secretaría de Salud.
Todo ello provocó un pánico no sólo en el país, sino en el extranjero que trajo como consecuencia graves daños de magnitudes inalcanzables y donde más se resintió, fue en el ámbito turístico y en el cual, Quintana Roo fue el Estado más afectado porque derrumbó su economía en todos sus sectores y en donde poco o nada se le respaldó con apoyos que se anunciaron pero nunca llegaron.
Lo anterior, porque erróneamente la autoridad comenzó a llamar a esta enfermedad como la gripe porcina, conocida muy tarde como influenza humana y luego como AH1N1 y lo que más alertó al mundo, fueron los primeros decesos que se comenzaron a dar en Veracruz, en la primera semana de abril.
Con el paso de los días, la gripe porcina acaparó la atención mundial porque incluso, se le comparó como la pandemia del siglo y con ello, los países europeos, sudamericanos y norteamericanos, comenzaron a lanzar avisos a sus connacionales para abandonar inmediatamente México, principalmente los destinos turísticos y en donde Cancún y Riviera Maya, fueron los más afectados, porque se dio un fuerte bajón en la ocupación hotelera de hasta más del 40 por ciento.
Mientras el gobierno federal insistía en sembrar pánico, lanzando campañas extremistas que incluso, provocaron cancelación de clases por al menos una semana en varios estados del país, que se restringieran vuelos, entre otras cosas, los destinos turísticos de Quintana Roo, seguían en completa caída libre. Los hoteles se comenzaron a vaciar, los vuelos en el aeropuerto disminuyeron drásticamente porque la enfermedad, ya era “incontrolable” para el gobierno, por lo que el 27 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó la alerta pandémica mundial de la fase 3 a la 4, luego a la cinco y llegó al nivel seis.
Fue este mismo organismo internacional, quien al efectuar un estudio con sus especialistas, comenzó a informar la realidad de la situación, anunciando que se trataba de una enfermedad atípica y que nada tenía que ver con el cerdo y con ello, le dio el nombre de influenza A-H1N1 que es como se le conoce hasta la fecha y que si bien era necesario tomar medidas de prevención, no era necesario satanizar a todo un país como lo hizo el gobierno federal.

Los daños a Quintana Roo

Si bien Quintana Roo y Cancún en lo particular, hoy en día se encuentra en franco proceso de recuperación tras la “pesadilla” vivida durante todo el 2009 donde se aglomeraron problemáticas como la crisis económica (recesión), pero sobre todo, la pandemia de la influenza A-H1N1 que se le salió de las manos al gobierno federal al tomar medidas extremistas sin tener a fondo un verdadero estudio de la situación, el Caribe mexicano fue el principal afectado por la cuestión turística en todos los sentidos.
Los cierres de hoteles a causa de poco turismo, obligó a los empresarios a tener que despedir empleados de forma considerable, algunos bajo acuerdo mutuo y a otros, por rescisión de contrato. Esta medida fue aplicada para varios sectores que dependen del turismo como son restaurantes, bares, marinas y discotecas, tanto en zona hotelera como en el centro de la ciudad.
Para finales de abril, la ocupación hotelera en el mayor centro vacacional del país, Cancún, se desplomó a 50.4 por ciento, respecto del 77 por ciento que reportaba en días anteriores y con ello, el bajón se dio día con día, pues las principales aerolíneas europeas y norteamericanas, cancelaron la mayor parte de los vuelos con lo que se llegó al extremo de hasta el 26 por ciento de ocupación en menos de una semana, en un hecho catalogado por la Secretaría Estatal de Turismo como grave porque los turistas se estaban desviando a Punta Cana (República Dominicana), Cuba o las Islas Canarias.
“Fue algo bastante grave, el tema fue manejado con exageración y nos hizo mucho daño”, indicó el empresario Manuel García Jurado, integrante del Consejo Consultivo de la Canirac.
Dijo que si bien la afectación se dio para todos los destinos turísticos del país, para Cancún y Riviera Maya, el daño fue mayor.
“Considero que el tema fue manejado con un enfoque político, porque se dio previo a las elecciones para diputados federales y al ser ello exagerado, el gobierno federal perdió de vista el sector turístico y las consecuencias que iba a implicar actuar de esa manera”.
Señaló que aun con el proceso de varios meses, el destino todavía no se recupera.
Por su parte, el director de la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC), Jesús Almaguer Salazar, recordó que “el asunto de la influenza fue un daño extremo, perdimos entre 17 y 20 puntos de ocupación en una semana y más o menos la misma proporción en tarifa en una temporada de por sí baja que había”.
Y agregó que “de hecho el resto de los segmentos, de los gremios reportaban pérdidas similares, hablo del ramo comercial, restaurantes, etc, y algunos hasta del 30 por ciento”.
Si bien reconoció que en estos momentos Cancún se está recuperando, esto es gracias a la labor de todos, principalmente del gobierno del Estado y eso, está haciendo que los números se estén poco a poco estabilizando.
“El gobierno federal nunca dimensionó el daño, el tamaño de la afectación que se iba a generar”, destacó.

El impacto económico

Con una ocupación hotelera promedio de 77.2% en el primer bimestre de 2009 en Cancún, la derrama económica en esos dos meses fue de 603 millones de dólares (MD), mientras que en la Riviera Maya la derrama fue de 365 MD, con una ocupación hotelera promedio de 85%.
Considerando un breve cálculo aritmético, con los niveles de ocupación reportados al 28 de abril, la derrama económica promedio diaria en Cancún se desplomaría 35% a 3.55 MD al día. Mientras que en la Riviera Maya el impacto sería de 17% a 1.06 MD en ese corredor turístico.
Datos de la Sectur de Quintana Roo, indican que el gasto promedio por estancia del turista en Cancún es de 1,050 dólares, mientras que los viajeros en la Riviera Maya gastan 630 dólares, ese menor gasto se genera a pesar de que la estadía promedio es de 4.7 días en el primer destino y de 6.8 días en el segundo.
Además del turismo que llega a Quinta Roo por la vía aérea, hubo un impacto en el turismo marítimo, dado que Cozumel es el mayor punto de atraque de los hoteles flotantes en el mundo, tan sólo en el primer bimestre de 2009 llegaron a ese puerto 248 cruceros que transportaron a 628 mil turistas.
Para el mes de abril del 2009, las principales empresas de cruceros Carnival y Royal Caribbean cancelaron temporalmente sus atraques a los puertos mexicanos debido a que la OMS elevó su alerta por la influenza en México.
Incluso, los gobiernos de Taiwán, Australia, Corea del Sur, España, Singapur, Nueva Zelanda, Canadá, Holanda, Argentina y Estados Unidos, entre otras naciones, ya recomendaban a sus ciudadanos evitar viajar a México.
De acuerdo con el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), delegación Cancún, Víctor Loeza Escalante, la nula presencia de turismo “a nosotros nos lastimó bastantemente porque la alerta sanitaria que se incrementó, hizo que se restringa ese sector que nos da dinero para vivir”.
“Nosotros vivimos del turismo, no tenemos industria, no tenemos maquila, y lo único que hay es turismo y con ello, considero que fueron muy extremistas las medidas”, abundó.
Si bien refirió que en un principio se creyó que la medida que tomó el gobierno federal en un momento se vio aplaudible, como necesaria, pero después de que vinieron reportes en el sentido de que no había necesidad de haber tomado tales acciones a la ligera, sobre todo, porque la influenza existe desde hace muchos años, subrayó que “fue muy serio lo que hizo el gobierno federal”.
Así también, el presidente de la Industria de la Masa y la Tortilla en Cancún, Pío Quinto Hernández, sostuvo que “yo considero que las medidas que se toman para evitar una mayor epidemia, nunca están demás, lamentablemente eso repercutió muy fuerte en nuestra ciudad por lo mal que se planeó y todos sabemos los resultados”.
Señaló que “en lo económico nos pegó demasiado fuerte y tan es así que todavía la recuperación es muy lenta, vamos muy despacio, este año aún no se está dando lo que uno esperaba en las ventas de nuestros negocios, siguen estando muy por debajo de los parámetros que tenían contemplados e incluso, un 20 por ciento más abajo”.
Cabe destacar que los cuatro entrevistados, coincidieron en señalar que además del mal manejo del tema de la influenza que dio la autoridad, otra cosa que afecta y en mucho al sector turístico, es que el gobierno federal le baje ya a la guerra contra el narcotráfico, ya que ha generado un efecto negativo y mayúsculo en el mundo sobre México, porque todo tiempo se habla que hay guerra y muertos por los enfrentamientos y con ello, el turismo deja de venir.
 
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