Juan Diego Casanova Medina
Tristeza y alegría, dos sentimientos disímiles que constituyen, por un lado, la experiencia en los momentos difíciles, por sucesos inesperados como su partida material y, al mismo tiempo, el júbilo que representa saber que en el lugar en donde se encuentra, está recibiendo la recompensa por todo el esfuerzo que Don Leonel Aldama Rosell ha hecho.
El Pbro. Lorenzo Mex Jiménez, se refirió en esos términos durante la misa que celebró en la explanada del Parque Kukulcán Alamo, la casa de los Leones de Yucatán, con las cenizas del emblemático personaje con los reyes de la selva.
“No dejamos de sentir esta tristeza pero también la alegría de saber seguramente que Dios estará recompensando grandemente todo el esfuerzo que Don Leonel ha hecho y lo ha declarado ´safe´ en la vida eterna, que también es algo que nosotros queremos, que él esté en ese lugar con Dios, recibiendo la recompensa que Dios da a quienes han hecho el bien, y el bien que ha hecho Don Leonel, es para el béisbol, para la afición del béisbol en Yucatán y ofrecemos nuestras oraciones por él y por toda su familia”, afirmó.
Aseguró que hablar del béisbol en Yucatán, es hablar de Don Leonel Aldama Rosell, a quien se le hizo justicia, en su momento, cuando se le retiró su número, el cual, habla de ese reconocimiento a su trayectoria, y que es un ejemplo a seguir, ahora que “nuestros niños necesitan de esos ejemplos, de referentes, él es uno de ellos”.
Actualmente, en el deporte, precisó, hay muchos ídolos que son de “barro” y en el caso de Don Leonel, era un hombre íntegro. Recordó la ocasión que tuvo la oportunidad de hablar con él cuando llegaba a cumplir en este mismo lugar su servicio con el equipo melenudo, refiriéndose a ese acontecimiento, hace más de 25 años.
Siempre le llamó la atención su bondad, su sencillez, su amabilidad y desde luego sus conocimientos muy extensos del béisbol.
“Se las sabía de todas, todas; siempre se dio a respetar, siempre la gente lo respetaba y veía en él a todo un personaje del béisbol”, destacó.
El Pbro. Lorenzo Mex afirmó que gracias a personas como Don Leonel Aldama, como Don Carlos Paz González, que “no canta tan mal las rancheras”, la afición reconoce en ellos todo un esfuerzo, toda una entrega, toda una vida dedicada a enaltecer este deporte, que es el más popular en Yucatán.
Si es popular, confirmó, es porque lo han hecho popular los que juegan el béisbol y debido a eso se cuenta con una afición muy bonita, conocedora; una afición que se entrega, una afición que sufre, una afición que se alegra, una afición que es muy conocedora de este deporte.
También recordó los momentos muy unidos, como el presente, cuando un buen día se dio a conocer la repentina muerte de un pelotero en activo, que también impactó demasiado, la de Carlos Gastélum, a quien le dio un ataque fulminante al corazón, lamentable noticia que cimbró a todos.
Luego llegó el deceso de Don Gustavo Ricalde, dueño del equipo melenudo, el campeón en la temporada de 2006; luego el de Ray Torres, y ahora el de Leonel Aldama, al que los 94 años de vida que Dios le concedió, no fueron tiempo perdido, sino que fueron 94 años bien vividos y por una sola pasión: el béisbol.
Reconoció el buen detalle que tuvo la directiva de los Leones de Yucatán, de promover este momento de oración con las personas más cercanas a Don Leonel, lo que verdaderamente se valora por la presencia de los medios de comunicación, de la directiva, de Raúl Ortega, de quien “no dudo que le esté calando muy hondo la muerte de Don Leonel Aldama, como a mucha gente también compartiendo esto como una familia.
Al término de la ceremonia, en la mesa principal se colocó una imagen del “Coronel”, el Pbro. Lorenzo Mex Jiménez se acercó y abrazó a la Sra. Alba Manzanilla Villanueva, viuda de Aldama y enseguida sus hijos se trasladaron al terreno de juego para depositar las cenizas de su padre, tal como se lo pidió a sus vástagos.
Leonor Aldama Manzanilla le dio la vuelta al cuadro, como lo hizo en infinidad de ocasiones Leonel “El Coronel” Aldama después de un jonrón y al llegar al plato, depositó una parte de las cenizas y luego su hermano, Leonel Aldama Jr. hizo lo propio por el cajón de coacheo de primera base. Al término de esparcir las cenizas exclamó: ¡Se fue el “Coronel”!.
Al final, agradeció a las personas que asistieron a la misa, a los aficionados que le enviaron mensajes de apoyo y reconocimiento a la trayectoria de su padre y a la directiva de los Leones de Yucatán por cumplir con la última voluntad del “Coronel”.
“Sabemos que Leones fue parte de su vida”, aseguró.
En la zona de los números retirados del estadio se observó un moño negro sobre su histórico número 29.