Internacional

La cruz más antigua de América

Por Marina MenéndezFotos: Lisbet Goenaga(Especial para Por Esto!)

LA HABANA, Cuba.- Cuando la Cruz apareció ante la multitud, en la Plaza Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, el Papa Juan Pablo II acababa de coronar a la Virgen de la Caridad del Cobre, en el preámbulo de la tercera y última de sus misas en Cuba durante aquella, la primera visita de un jefe de la Iglesia Católica a la Isla.

Colocó el Santo padre un rosario de oro en uno de los brazos de la Patrona de Cuba luego de ponerle la corona, y se dispuso a recibir los «dones» que le brindaban las tres diócesis de la región oriental, que llegaron ante él uno a uno, sostenidos en andas por los sacerdotes.

Holguín ofreció una barca de artesanía que representaba a los tres pescadores a quienes se les apareció la Virgen de la Caridad en medio de un mar embravecido en la bahía de Nipe; la diócesis de Santísimo Salvador de Bayamo y Manzanillo llevó un pergamino con la partitura del Himno Nacional, un escudo de Cuba y una bandera; y la de Santiago de Cuba lo congratuló con la presentación de la Santa Cruz de la Parra, que el Sumo Pontífice bendijo...

Era el 24 de enero de 1998 y, tal vez, una de las ocasiones más trascendentes para esa reliquia: objeto histórico y no solo eclesial, que no andaba por las calles desde los lejanos años ubicados entre 1500 y fines de los 1800, cuando era habitual pasearla en procesión por las estrechas calles de la localidad guantanamera de Baracoa para pedirle protección ante los huracanes recurrentes, los temblores de tierra, las sequías, las inundaciones, los ataques de corsarios y piratas, las epidemias… Porque a la Cruz de la Parra se le atribuían acciones milagrosas.

Trece años después de ser bendecida por Juan Pablo II, la Cruz volvería a dejar momentáneamente el humilde pedestal donde se le protege y conserva, en la Iglesia Parroquial de la villa primada, y lugar en que es fácil vérsele, apenas con un paño escarlata de fondo y sin urnas ni cristales que la aíslen de las personas.

Celebraban los baracoeses los 500 años de la fundación de su ciudad, el 26 de agosto de 2011, y la Cruz volvió a ser sacada del templo para que presidiera la ceremonia, que llegó a su clímax cuando el Arzobispo la sostuvo en alto, y bendijo con ella a los 2,000 fieles asistentes. Minutos antes, habían estallado en aplausos cuando la Cruz de la Parra fue declarada Monumento Nacional, y Patrimonio de Cuba.

El valor que le otorga su antigüedad, es universalmente reconocido. Apenas llegó a La Habana, Juan Pablo II se había referido a ella en su discurso de saludo, ante el Presidente Fidel Castro Ruz, que acudió a recibirlo: “Doy gracias a Dios, Señor de la historia y de nuestros destinos, que me ha permitido venir hasta esta tierra, calificada por Cristóbal Colón como “la más hermosa que ojos humanos han visto”, dijo.

“Al llegar a esta Isla, donde fue plantada hace ya más de 500 años la Cruz de Cristo —cruz celosamente conservada hoy como un tesoro en el templo parroquial de Baracoa, en el extremo oriental del país—, saludo a todos con particular emoción y afecto”, declaró.

De la primada a la maravillosa

Ahora, la reliquia ha vuelto a viajar, esta vez hasta la capital de Cuba, para despertar las emociones de quienes acuden a la exposición “De la Primada a la Real Maravillosa”, nombre singularísimo para una muestra que reúne objetos patrimoniales representativos de toda la Isla: desde Baracoa, en el extremo oriental, hasta la capital, ubicada en el occidente.

Verdaderas joyas, por su historicidad, conforman la exposición, que puede disfrutarse como un viaje al pasado en el reinaugurado Liceo Artístico y Literario de La Habana y exhibe, entre otros artículos, la pluma de marfil de la excelsa literata camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda; el estrado desde donde usó de la palabra José Martí ante los emigrados cubanos en Cayo Hueso, el libro capitular de fundación de la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas...

Sin embargo, nada pareciera con más valor que esta cruz, plantada en las playas de Baracoa y quizá confeccionada por el mismísimo Cristóbal Colón casi dos meses después de tocar tierra en Cuba, adonde llegó procedente de una isla, presumiblemente de las Bahamas, a la que nombró San Salvador cuando, tras más de 70 jornadas de travesía, se sentía perdido en busca de las Indias.

Llegó Colón a Cuba el 21 de octubre de 1492, se estima que por Bariay, en la provincia hoy llamada Holguín (aunque existen controversias sobre si fue ese sitio), y el primero de diciembre arribaba a Baracoa.

Fue el padre dominico Fray Bartolomé de las Casas, compañero de Colón en aquel, su primer viaje al después mal denominado Nuevo Mundo, y defensor de sus habitantes originarios cuando empezó el exterminio con la colonización, quien dejó constancia en su Diario de Navegación acerca del nacimiento de este, el primer símbolo del encuentro entre la cultura europea y la americana.

“Asentó una cruz grande á la entrada de aquel puerto que creo llamó el Puerto Santo sobre unas peñas vivas”, escribió el Padre de las Casas. “La punta es aquella que está (sic) a la parte del Sueste (sic), a la entrada del puerto”.

También símbolo de cubanía

Aseguran en casi todos los textos disponibles, que la Santa Cruz de la Parra es la única hoy existente entre el total de 29 cruces que se supone habría erigido el Gran Almirante, durante aquel periplo incierto pero exitoso que, sin embargo, lo dejó morir olvidado y pobre.

No hay constancia, sin embargo, del sitio donde habrían sido plantadas las otras, levantadas por el también llamado Descubridor para dejar en cada sitio, la huella de España.

Pero lo que sí puede aseverarse es que la Cruz de Baracoa es autóctona, y por tanto, única.

Exámenes científicos realizados en el año 1984 por la doctora cubana Raquel Carreras, del entonces nombrado Instituto de Investigación Forestal de Cuba, y el Dr R. Dechamps, del Belgian Telvuren Museum, auxiliados por el historiador de Baracoa, Alejandro Hartmann, y el padre Valentín Sanz, a la sazón párroco de la iglesia de Baracoa, demostraron que la madera con que fue elaborada la cruz data de entre los años 860 y 1530, y que su estructura celular se corresponde con la especie Coccoloba diversifolia, conocida comúnmente como uvilla y muy parecida a la uva caleta, razón por la cual se la compara con la planta que identifica a la cruz: la parra.

Las pruebas se realizaron con carbono 14 y fueron confirmadas por el Instituto Forestal de Bélgica.

De Diego Velázquez a hoy

Al colonizador de Cuba, Diego Velázquez, se debe la pervivencia de la cruz cubana de Colón. Él la halló entre la maleza cuando la Corona lo envió a la Isla, 20 años después del Descubridor; consideró el hallazgo como signo de buen augurio que enaltecía el símbolo cristiano, y ahí mismo fundó la primera villa de la Mayor de las Antillas.

Con razón, al conmemorarse los 500 años de Baracoa, el Historiador Eusebio Leal extendió el valor de la Cruz de la Parra a toda la Isla, al reconocer el derecho a venerarla de “todos aquellos que hoy, por razones de amor a la historia o por devoción reconocen, en esa cruz, una parte de su pueblo”.