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Internacional

El juicio del siglo

Jorge Gómez Barata

El juicio contra Donald Trump, que pudiera ser el acontecimiento jurídico del siglo, tiene como base dos cargos ambiguos y probablemente irrelevantes. Se trata de “Abuso de Poder” y “Obstrucción al Congreso”. La verdad es que los poderes del presidente de los Estados Unidos son tan vastos que es difícil determinar cuándo, sobre todo en el ámbito internacional, abusa de ellos. El inventario de las veces que ha ocurrido sería desmesuradamente extenso.

Tampoco resulta fácil determinar la figura de “Obstrucción al Congreso”, cuando a lo largo de la historia de los Estados Unidos la relación entre el Legislativo y cada uno de los presidentes ha sido sumamente conflictiva, sobre todo cuando, como ocurre actualmente, alguna de las cámaras es de un partido diferente al del presidente.

Además del acusado, presidente Donald Trump, que lo verá por televisión desde Davos, Suiza, las principales figuras del proceso son:

El juez

John Roberts, (64 años), presidente de la Corte Suprema de Justicia desde 2005. Católico, republicano, casado y padre de dos hijos.

Graduado de Derecho en Harvard. Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias de los Estados Unidos. Antes de formar parte de la Corte Suprema fue juez del Circuito de Columbia, trabajó para el Departamento de Justicia y para la Casa Blanca. Ejerció la abogacía privada. Siendo estudiante de historia obtuvo un premio por su ensayo Marxism and Bolshevism: Theory and Practice. Su patrimonio personal ronda los seis millones de dólares, y el salario actual es de 199,200 dólares. El propio Roberts ha resumido su papel: “Mi trabajo es arbitrar, es decir cantar las bolas y los strikes, no lanzar ni batear, sino asegurar que todos jueguen según las reglas…”

Los fiscales (acusadores)

Propuestos por Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y aprobados por el pleno, los fiscales que actuarán como acusadores en el juicio político contra Trump son siete:

Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia; Jerry Nadler, presidente de la Comisión Judicial; Hakeem Jeffries, Zoe Lofgren, Val Demings, Jason Crow, de Colorado y Sylvia García.

La defensa

Kenneth Starr (1946). Abogado, ex juez. Fue promovido a la Corte Suprema por el presidente Bill Clinton, cargo desde el cual le correspondió investigar al propio mandatario por escándalo de Mónica Lewinsky.

Alan Dershowitz (1938). Estudió Derecho en la Universidad de Yale.

Profesor en Harvard. Especializado en Derecho Constitucional y terrorismo. Se le considera un liberal. Autor de varios libros.

Pat Cipollone, abogado de la Casa Blanca. Hijo de emigrantes italianos. Creció en el Bronx. Graduado en las universidades Fordham y Chicago. Asistente del Fiscal General. En 2017 reportó ingresos por

6.7 millones. Fue nombrado Consejero de la Casa Blanca por el Presidente Donald Trump en 2018. Diseñó la estrategia para lidiar con el fiscal especial Mueller a cargo de la investigación sobre la colusión en la “trama rusa”, y su pensamiento ha influido decisivamente en la línea de defensa seguida por el presidente en el actual proceso. Jay Sekulow, abogado personal de Trump.

Los testigos

Según el reglamento del Senado, el presidente del tribunal “puede decidir sobre todas las cuestiones de evidencia, incluido las definiciones acerca de los testigos”, principal punto en disputa entre republicanos y demócratas. Los demócratas aspiran a que el Senado llame a testigos que pudieran inclinar el proceso, entre ellos figuran el ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney

El jurado

El jurado estará conformado por los 100 senadores de ambos partidos (53 republicanos y 45 demócratas), cada uno de los cuales tendrá un voto. Prácticamente nadie duda que, al margen de los preceptos judiciales, se impondrán las lealtades políticas. Los republicanos cerrarán filas junto a Trump, y los demócratas, con menos énfasis, lo harán en torno a la lideresa del momento, Nancy Pelosi, que puede perder capital político en la apuesta. Según se sabe: “Cuando la política entra al tribunal, sale la justicia”.

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