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Cultura

Ecos de mi tierra

Luis Carlos Coto Mederos 250

Después de los cincuenta

Cuando una mujer traspasa los cincuenta años o más, el diablo le cae atrás y es un infierno en la casa. Porque la vieja se pasa con un problema, una queja, y lo primero que deja son los deberes de esposa, y no le hables de otra cosa porque se enciende la vieja.

Porque el viejo no termina y a veces se pone sato, pero la vieja hace rato que colgó la carabina. Cuchichea con la vecina a veces por allá afuera; dice que está hecha una fiera y que a nadie quiere hablarle como si fueran a darle en el reloj de pulsera.

Si me volviera a casar con una joven cargara aunque después me enganchara mil cuernos al despertar. Por no tener que pasar lo que el chivo de Manolo. Es mejor –lo dijo Apolo–, más rico –lo dice Dios–, un merengue para dos que harina para uno solo.

Cuando una vieja rebasa los cincuenta años de edad, es una casualidad que no haya bronca en la casa. Porque el viejo pasa y pasa y la vieja se concreta en ver al nieto, la nieta y la nuera que la llama, y el viejo solo en la cama ripiando la colchoneta.

Agapito Brito Portal 251

Remedio santo

Era mi suegra Glaudosa flaca como una lombriz y estiraba la nariz para oler no sé qué cosa. Siempre enferma y achacosa era una calamidad; pero por fatalidad el médico no sabía el lugar donde tenía metida la enfermedad.

Sus tres hijas diariamente al consultorio corrían y el médico le traían como para un caso urgente. Le reconocen un diente, la espalda, la rabadilla, el ombligo, la rodilla; pero en todo aquel pellejo no encontraron el mal viejo de aquel hueso con polilla. Ya un remedio no existía que ella tomado no hubiera, pero siempre majadera quejándose proseguía. Creyendo que se moría una fría madrugada llegaron a la morada del doctor, lo despertaron, a la casa lo llevaron y el asunto no era nada. Y ya el médico aburrido le dijo a su hija Panchita: –Su madre no necesita otra cosa que un marido. Panchita gritó: ¡Atrevido! ¡Váyase de aquí, vaqueta! Pero al oír la receta la vieja echó esta demanda: –Hija, él sabe lo que manda y al médico se respeta.

Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí)

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