El Día Naranja, conmemorado cada 25 del mes, representa una iniciativa global impulsada por ONU Mujeres para visibilizar y combatir la violencia contra las mujeres. Esta fecha simbólica adquiere especial relevancia en el contexto del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, como un recordatorio de la lucha continua por la erradicación de todas las formas de violencia basada en género.
El origen de esta conmemoración se remonta a un trágico suceso ocurrido en 1960: el asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana, quienes fueron ultimadas por orden del dictador Rafael Trujillo. Este crimen se convirtió en un símbolo de resistencia cuando, en 1981, diversos países latinoamericanos se unieron para exigir justicia. La ONU formalizó este llamado en 1999, estableciendo el 25 de noviembre como el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres.
En 2008, la iniciativa se extendió para abarcar cada mes del año, instituyendo el Día Naranja cada 25. El objetivo principal es educar a la población sobre las diferentes manifestaciones de la violencia de género y promover acciones concretas para su prevención. El color naranja simboliza un futuro brillante y libre de violencia para todas las mujeres y niñas, y ha sido adoptado en redes sociales bajo el hashtag #DíaNaranja para amplificar su mensaje.
Según la definición establecida por la ONU en 1993, la violencia de género abarca actos que causan daño físico, sexual o psicológico, así como amenazas, coacción o privación de libertad, tanto en la vida pública como privada. Esta puede manifestarse de diversas formas: violencia en la pareja (maltrato físico/psicológico, violación conyugal, feminicidio), violencia sexual y acoso (desde insinuaciones no deseadas hasta violación), trata de personas, mutilación genital y matrimonio infantil, entre otras expresiones que vulneran los derechos fundamentales de las mujeres.
AG