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México

Valentín Campa ya reposa en la Rotonda de los Hombres Ilustres

CIUDAD DE MEXICO, 25 de noviembre (apro).- Los restos mortales del dirigente sindical Valentín Campa fueron trasladados esta tarde a su nueva morada: un nicho mortuorio en la Rotonda de las Personas Ilustres, dentro del Panteón Civil de Dolores, donde reposarán debajo de una estatua de bronce que realizó la escultora Maru Santos.

La ceremonia estuvo encabezada por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, con el acompañamiento de secretarios de Estado, senadores y diputados, quienes reivindicaron el legado político de Campa en el nuevo gobierno.

López Obrador afirmó que “el mejor homenaje que se le puede rendir –a quien fuera precursor de la izquierda política en México– es no fallarle al pueblo de México”.

“Creo que el mejor homenaje a Valentín Campa, y a todos los precursores de esta lucha por la transformación de México, el mejor homenaje que podemos rendir es comprometernos a no fallarle al pueblo, a no robar, a no mentir, a no traicionar. Así vamos a actuar en homenaje a quienes han luchado en otros tiempos por la justicia, por la libertad”, dijo.

El mandatario añadió que Valentín Campa era muy lejano a otros dirigentes obreros, quienes se caracterizaron por tener “ínfulas con prepotencia, y que siempre recuerda que la transformación que impulsa su gobierno no fue algo que se gestó en una campaña política”, sino que fue resultado de la lucha de muchos líderes.

Campa fue “un mexicano de excepción, que dejó el trascendental y que recibe hoy el justo lugar que le corresponde en la historia de México”.

“Nunca más el Estado mexicano servirá para reprimir al pueblo y será cómplice o encubrirá de la violación de los derechos humanos”, refrendó Sánchez Cordero en honor a Valentín Campa.

“Yo celebro el que estemos rindiendo este homenaje a un dirigente social que contribuyó con su ejemplo, con su práctica política, a que en la actualidad estemos iniciando un proceso de transformación para establecer en México una auténtica, una verdadera democracia”, soltó el presidente.

De acuerdo con López Obrador, al luchador social lo conoció antes de su muerte –el 25 de noviembre de 1999–, en las oficinas nacionales del Partido de la Revolución Democrática (PRD), fuerza política que Campa Salazar ayudó a fundar y en la que el tabasqueño militó, presidió y luego con esas siglas obtuvo la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

“Esta transformación es el fruto de la lucha de muchos dirigentes, no fue algo que se gestó en una campaña política. Esto viene de lejos y ha significado el esfuerzo, el sacrificio de muchos dirigentes, unos que se nos adelantaron y otros que todavía viven y contribuyeron para lograr este cambio”, lanzó delante del féretro de caoba sobre el que fue colocada la bandera de México.

Minutos antes, una escolta de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cargó y custodió los restos del líder sindical, luego de lo cual inició el homenaje póstumo. Se trata del mismo cuerpo castrense que décadas antes reprimió la huelga ferrocarrilera de 1959 y años después hizo lo mismo con el movimiento estudiantil de 1968.

“El mejor homenaje que podemos rendirle es comprometernos a no fallarle al pueblo, a no robar, a no mentir, a no traicionar al pueblo de México”, ofreció el Ejecutivo frente al ataúd.

Y, así, Campa Salazar se convirtió en el ocupante 117 del camposanto dedicado a las mayores personalidades de México. Arropado con la bandera roja de la hoz y el martillo, sus compañeros entonaron la Internacional con el puño izquierdo levantado.

Frente a la solemnidad queda ahora su recuerdo, aunque no siempre fue así: el dirigente ferrocarrilero estuvo encarcelado durante 13 años y 11 meses, sin embargo, nunca claudicó en sus ideales ni en su compromiso con la clase trabajadora.

Y alertó al entonces presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río sobre la rebelión que el general Saturnino Cedillo planeada en su contra, tras la nacionalización del petróleo en marzo de 1938.

Permaneció en la clandestinidad en la huelga ferrocarrilera de 1959, luego se convirtió en candidato presidencial contra José López Portillo y se mantuvo seguidor de la teoría marxista hasta su muerte.

Ese talante fue recordado por su nieto, Santiago Salazar Campa, quien recalcó:

“Mi hermana Manuela aquí presente y yo crecimos en el seno de un hogar comunista y ateo. Nuestros padres y abuelos fueron sendos militantes, lo que implicó que todos ellos en algún momento fueron reprimidos y encarcelados por motivos políticos”.

“Son otros tiempos”, comentó a su vez Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación y antiguo militante del Partido Comunista Mexicano (PCM), organización en la que militó Campa antes de su disolución.

Olga Sánchez Cordero añadió: “Con la Cuarta Transformación, un hombre que fue marginado sistemáticamente por el Estado en su labor político-social recibe el más merecido sepulcro de honor. Llega alguien completamente diferente a esta rotonda. Aquí yacen políticos, militares, artistas, científicos e intelectuales. Hoy la rotonda recibe en su seno, por determinación del señor presidente de la República, a un luchador social”.

Enfrente, la flama que arde frente a la tumba de Campa ondeó durante 40 minutos que duró la ceremonia.

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