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Encuentran cuerpo de un hombre en un parque de la Supermanzana 27 de Cancún

Cultura

Ecos de mi tierra

Luis Carlos Coto MederosPablo Marrero Cabello1089Amo

Amo las tardes de lluvia,

no las tardes de ciclón,

cuando las espigas son

niñas de melena rubia.

Amo el sol cuando diluvia

su beso de luz primera

y se mueve la palmera

semejando una muchacha

que el viento le deshilacha

de un tirón la cabellera.

Amo la musculatura

de las ceibas milenarias

que parecen propietarias

antiguas de la llanura.

Amo la fruta madura

cuando la rama se mueve,

y en las tardes cuando llueve

amo las cumbres distantes

que son camellos gigantes

con sus jorobas de nieve.

1090Mi guitarra

Mi guitarra se enamora

de las cuerdas del laúd

y va por la magnitud

del guateque hacia la aurora.

Es una novia que llora

por un ojo de madera

y cuando la primavera

del amor no está presente

cada cuerda sobre el puente

es una lágrima entera.

1091Mis ojos

Mis ojos saben llorar

cuando una injusticia ven,

pero ellos saben también

el delito denunciar.

Mis ojos saben hablar

en un idioma callado

y si estoy enamorado,

pero hay que mirar de lejos,

llevan en sus dos espejos

la imagen del ser amado.

1092El río

He visto el río arrancar

los árboles de la orilla

y llevar fango y arcilla

hasta el corazón del mar.

He visto el río temblar

con furias de terremoto

cuando por un alboroto

de ciclón y lluvia nueva

sobre las espaldas lleva

los huesos de un puente roto.

1093Ancianidad

No importa que de la mano

se nos vaya la belleza,

si tenemos la certeza

de no haber vivido en vano.

Un buen libro y un anciano

tienen mucho parecido;

un libro que haya cumplido

sus funciones con decoro

sigue guardando un tesoro

bajo el forro carcomido.

1094Paisaje natal

Cumanayagua me llegas

desde un ayer de bohíos

con tus palmas y tus ríos,

tus montañas y tus vegas.

Por mi recuerdo navegas

con rumor de cascabel;

porque fui el muchacho aquel,

que al cristal de Hanabanilla

le hizo un puerto en cada orilla

con sus barcos de papel.

1095La voz del árbol

Soy un gigante copudo

(huésped de montaña y llano),

del hombre soy un hermano,

le doy mi sombra y lo ayudo.

Caliento su invierno crudo

con mis ramas en la hoguera

y mi fruto y mi madera

le han brindado compañía,

desde el tiempo en que tenía

menos de hombre que de fiera.

1096El hombre

La selva te dio la vida

muchos milenios atrás,

y eras una fiera más

por las fieras perseguida.

Una prisión reducida

fue tu mundo primitivo;

pero el paso evolutivo

de aquella vida incipiente

fue rompiendo gradualmente

tus cadenas de cautivo.

1097El libro

Cuando en tu literatura

el más humilde penetra

por los ojos de una letra

descubre la luz futura.

Con agua de luz apura

el brote de la simiente;

se le alarga la corriente

del conocimiento, y es

un caminante sin pies

en un viaje permanente.

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