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La administración del presidente Donald Trump anunció este martes un cambio radical en las reglas de acceso a la prensa en la Casa Blanca.
Karoline Leavitt, portavoz del Gobierno, informó que a partir de ahora será el equipo de prensa presidencial el que seleccione qué periodistas pueden hacer preguntas, en lugar de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), que había regulado este proceso durante casi un siglo.
"Durante décadas, un grupo de periodistas en Washington ha dictado quién puede preguntar al presidente. Eso se acabó", declaró Leavitt en rueda de prensa.
El Gobierno tomará el control del acceso a la prensa
Con esta nueva norma, la administración Trump asumirá la responsabilidad de elegir a los miembros del "pool" de prensa, el grupo reducido de reporteros que acompaña al presidente en eventos oficiales y transmite información a los demás medios.
Hasta ahora, la WHCA tenía la facultad de seleccionar a estos periodistas a través de un proceso transparente y riguroso, con el objetivo de garantizar pluralidad e independencia informativa.
Sin embargo, la nueva política otorga al Ejecutivo control absoluto sobre quién tiene acceso a la información dentro de la Casa Blanca.
"El equipo de prensa de la Casa Blanca determinará quién integra el 'pool' a partir de ahora", subrayó Leavitt.
Conflicto con la prensa y demandas judiciales
Este anuncio se da en un contexto de tensión creciente entre la Casa Blanca y algunos medios de comunicación, especialmente la agencia Associated Press (AP).
La administración de Trump ha restringido el acceso de AP a la sala de prensa y le ha prohibido hacer preguntas al mandatario, luego de que el medio decidiera seguir usando el término "Golfo de México" en lugar del nuevo nombre promovido por el gobierno, "Golfo de América".
AP ha respondido interponiendo una demanda por violación a la libertad de prensa, argumentando que la decisión de Trump atenta contra la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. Un juez permitió que la restricción siga vigente, aunque instó al Gobierno a reconsiderar su postura.
Preocupaciones sobre la libertad de prensa
La medida ha generado inquietud entre periodistas y organizaciones de derechos civiles, quienes ven en esta decisión un intento de censura y control informativo. La WHCA, que históricamente ha defendido el acceso equitativo de los medios a la Casa Blanca, aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la nueva política.
Aún no está claro cómo se implementarán estos cambios ni cuáles serán los criterios para seleccionar a los periodistas acreditados. Sin embargo, la decisión marca un punto de inflexión en la relación entre la administración Trump y la prensa, consolidando un modelo en el que el Gobierno tiene el poder de controlar directamente qué preguntas se le hacen al presidente.
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