
En México, los términos "desaparecido" y "no localizado" son utilizados en el contexto de la búsqueda de personas, pero tienen significados legales y operativos distintos, según lo establece la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas y el Protocolo Homologado de Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas.
¿A qué se refiere el término persona desaparecida?
Una persona desaparecida es aquella cuya ausencia está vinculada a la presunción de un delito, como desaparición forzada, secuestro, trata de personas o homicidio, entre otros. En estos casos, se considera que la persona pudo haber sido privada de su libertad por terceros con fines ilícitos. Este estatus implica la intervención de autoridades de procuración de justicia y la activación inmediata de protocolos especializados para su búsqueda.
¿Qué es una persona no localizada?

Por otro lado, una persona no localizada es aquella cuya ubicación es desconocida, pero no existen indicios de que su ausencia esté relacionada con un delito. Este término se utiliza en situaciones como problemas de comunicación, desorientación, accidentes o incluso ausencias voluntarias. Generalmente, esta clasificación aplica a hombres mayores de edad que no son periodistas ni defensores de derechos humanos.
Ambos términos comparten el objetivo de localizar a la persona, pero la distinción puede influir en la rapidez y los recursos destinados a la búsqueda. Sin embargo, organizaciones civiles han señalado que esta diferenciación puede ser perjudicial, ya que toda persona tiene derecho a ser buscada desde el primer momento, independientemente de las circunstancias de su desaparición.
La comprensión de estas diferencias es crucial para garantizar una respuesta adecuada y oportuna en casos de personas ausentes, así como para fortalecer los mecanismos de búsqueda y protección en el país.