
Meses después de que se expusieran las condiciones en las que se encuentra actualmente la Casa del Universitario Indígena de Chetumal, no se cuenta con un plan para su rehabilitación, por lo que continúa en las mismas condiciones de abandono, oculta entre la maleza y vandalizada en sus interiores.
De acuerdo con la delegada del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), Venancia Coh Chuc, se han tenido reuniones con el Gobierno del Estado acerca de la rehabilitación de la Casa del Universitario Indígena, ubicada en la ciudad capital, que desde que fue inaugurada en el 2018, hace siete años, no ha funcionado; por lo contario, se ha mantenido en abandono desde el inicio de que la obra se terminó.

Asimismo, Cob Chuc señaló que también se han tenido acercamientos con la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (Uaeqroo), con el fin de que también realicen las gestiones necesarias para que el albergue estudiantil sea atendido y pueda rescatarse antes de que la infraestructura comience a deteriorarse al grado de que el inmueble se vuelva una pérdida de la inversión millonaria que se realizó para su construcción.
En ese sentido, la delegada del INPI explicó que se debe tener en cuenta que antes de proceder a meterle mano a la Casa del Universitario Indígena se tiene que analizar mediante cuál ruta jurídica se realizará la rehabilitación, siendo esa la fase en la que se encuentran en el momento: “hemos platicado con la rectora, con el Inmaya, y hemos realizado reuniones para ver la ruta jurídica o la estrategia jurídica más pertinente entre todas las instituciones para ver la rehabilitación, por eso no puedo mencionar si hay montos”.
Por otro lado, aseguró que mientras se trabaja en las posibilidades para rehabilitar dicho espacio, se habilitó un comedor universitario para que los estudiantes de origen indígena puedan acudir a comer, en una sede alterna a las instalaciones de la Uaeqroo.

Finalmente, la delegada hizo hincapié en que fue durante la época de la pandemia por covid-19 cuando las instalaciones del albergue fueron saqueadas y vandalizadas, debido a que el sitio quedó en abandono porque las clases se tomaban vía remota, por lo que, pese a estar ubicado a sólo unos metros de la universidad, no cuenta con personal de seguridad.
Dado lo anterior, el lugar fue despojado de diversos objetos que se situaban en el comedor, en las naves de hospedaje, de los baños, así como cableado eléctrico y material de plomería, por lo que prácticamente está inhabitable.